viernes, 31 de enero de 2014

Hay días que tu música, una canción, o un grupo, te hacen sentir en casa, te hacen sentir que cantan contigo, que gritan por ti y lloran lo que tú no te atreves a llorar. Hoy es uno de esos días, y los que hoy me acompañan son un grupo increíble llamado Opeth. 
Esta canción lleva desde que el cielo se ha vuelto negro acunándome. Un cielo sin luna, sin color, sin nada más que negro, pero me arropan ellos, con su música que grita y llora conmigo. 




Y cuando lo que necesitamos y tenemos al alcance de la mano no lo podemos poseer, ¿dónde queda la esperanza en este mundo de ser feliz? Si todo lo que quieres lo tienes a diez centímetros, ¿quién tiene derecho a exigirte que sonrías cuando sabes que te costará la vida misma volver a encontrarlo? No tiene nada que ver con el amor, no tiene nada que ver ni de lejos con un te quiero, tiene más que ver con el hecho de que todos buscamos cosas concretas en esta vida que nos hagan un poco más felices y cuando las encontramos es difícil no luchar por ellas.
Salvo para la gente tan orgullosa que prefiere sufrir conscientemente a sufrir por otro.
Y sólo cuando el sentido común se superpone al deseo y al orgullo somos capaces de actuar con raciocinio. Pero es tan difícil que un alma llena de sueños y aspiraciones haga caso de la razón y de nada más...
Incluso aquellos que saben anteponer la responsabilidad y el sentido común al placer y a la devoción son incapaces de acallar esa vocecilla infantil llamada ilusión. Cada decepción, cada frustración, cada idiota que se cruza en nuestro camino le da un varapalo a esa inocencia interior, poco a poco matando una de las cosas más bellas y puras que tiene el ser humano: el alma.

Sin embargo, si el cáncer se coge a tiempo, se puede extirpar y clavar el merecido puñal de plata, pero la recuperación debe ir al ritmo que requiera el cuerpo.
Y nadie, ni siquiera el propio enfermo puede obligar a tu cuerpo a sanar más rápido de lo que está capacitado, igual que nadie puede obligarme a sonreír cuando lo que necesito es gritar. 

jueves, 30 de enero de 2014

Esto es algo que escribí de golpe y porrazo, sin pensarlo casi. Creo que las cosas que salen de esta forma son las que muestran nuestro interior de manera más real, así que no quise modificar prácticamente nada: 


Esperando


Estaba deseando gritar, llorar y desvanecerme al mismo tiempo.
Estaba deseando saltar a la inmensidad de algún precipicio disfrutando la última caída, para luego morir en un placentero fango de dolor y de espinas atravesando de parte a parte mi cuerpo.
Estaba deseando arrancarme las costras de mi yo de ayer, arrancarme pellejo a pellejo las infinitas capas de piel muerta y podrida, hasta llegar, uñas y carne bañadas en sangre pegajosa, a la piel primigenia, la piel verdadera que expusiese mi yo, asimétrico y cobarde, soñador y rebelde, arrugado y costroso, cansado y de ojos ansiosos por absorberlo todo de aquel mundo en el que despertaba, el nuevo nacimiento que llevaba siglos esperando.
Estaba deseando arrancarme el cabello, pelo a pelo, fibra a fibra, sacarlo de sus raíces más profundas y sentir cómo la sangre goteaba de los poros del cuero cabelludo, hasta anegar con lágrimas rojas mis ojos y boca ojerosos y tristes, y así dejar de ver aquel mundo que odiaba y necesitaba dejar atrás.
Estaba deseando que lloviese, y que la lluvia limpiase todas las miserias, todos los pellejos huérfanos arrancados, todos los miedos y toda la sangre hasta que mi piel primigenia brillase, y mi alma sonriese por primera vez.
Estaba llamando a la lluvia, pero la lluvia, no respondió.

De nuevo, todo era una ilusión, todo era un maldito espejismo que no me dejaba vivir y me obligaba a seguir encadenada y quieta, al borde de aquel acantilado y mirando ansiosamente el cielo gris perla esperando en vano y cada día a que cayese la primera gota de agua y me despertase.  

miércoles, 29 de enero de 2014

"Porque la fuente de agua 
se puede agotar si el año ha sido malo, 
y entonces sólo nos quedará 
el sabor amargo de una boca seca 
que sigue anhelando algo que tuvo 
y se bebió demasiado deprisa."