Esto es algo que escribí de golpe y porrazo, sin pensarlo casi. Creo que las cosas que salen de esta forma son las que muestran nuestro interior de manera más real, así que no quise modificar prácticamente nada:
Esperando
Estaba deseando gritar, llorar y
desvanecerme al mismo tiempo.
Estaba deseando saltar a la inmensidad
de algún precipicio disfrutando la última caída, para luego morir
en un placentero fango de dolor y de espinas atravesando de parte a
parte mi cuerpo.
Estaba deseando arrancarme las costras
de mi yo de ayer, arrancarme pellejo a pellejo las infinitas capas de
piel muerta y podrida, hasta llegar, uñas y carne bañadas en sangre
pegajosa, a la piel primigenia, la piel verdadera que expusiese mi
yo, asimétrico y cobarde, soñador y rebelde, arrugado y costroso,
cansado y de ojos ansiosos por absorberlo todo de aquel mundo en el
que despertaba, el nuevo nacimiento que llevaba siglos esperando.
Estaba deseando arrancarme el cabello,
pelo a pelo, fibra a fibra, sacarlo de sus raíces más profundas y
sentir cómo la sangre goteaba de los poros del cuero cabelludo,
hasta anegar con lágrimas rojas mis ojos y boca ojerosos y tristes,
y así dejar de ver aquel mundo que odiaba y necesitaba dejar atrás.
Estaba deseando que lloviese, y que la
lluvia limpiase todas las miserias, todos los pellejos huérfanos
arrancados, todos los miedos y toda la sangre hasta que mi piel
primigenia brillase, y mi alma sonriese por primera vez.
Estaba llamando a la lluvia, pero la
lluvia, no respondió.
De nuevo, todo era una ilusión, todo
era un maldito espejismo que no me dejaba vivir y me obligaba a
seguir encadenada y quieta, al borde de aquel acantilado y mirando
ansiosamente el cielo gris perla esperando en vano y cada día a que
cayese la primera gota de agua y me despertase.